Mausoleo de Halicarnassus en Caries, Asia Menor (actual Turquía)

Incluido en la lista de las Siete Maravillas del Mundo elaborada por la Antípara de Sicilia alrededor del año 240 a.C. y luego tomada por Filón de Bizancio, el Mausoleo de Halicarnaso, entonces situado en Carie, una antigua región del suroeste de Asia Menor, aparece sin duda como uno de los edificios monumentales más famosos erigidos en la antigüedad.

La arquitectura del Mausoleo de Halicarnaso

Una hazaña arquitectónica que despertó la admiración del mundo antiguo, el Mausoleo de Halicarnaso también debe su fama, como la del Taj-Mahal en la India en el siglo XVII, a la prueba de amor inherente a su construcción. De hecho, durante el siglo IV a.C., Mausole, satrape (gobernador) de Halicarnaso en el Imperio Persa, decidió construir una suntuosa tumba para él y su esposa, pero murió en el año 353 a.C. antes de ser terminada. Sin embargo, su esposa Artemisa decide, por amor a su marido, completar la construcción. Desde entonces, la fama de la tumba de Mausole cruzó las fronteras del mundo antiguo y cuando Alejandro Magno se apoderó de Halicarnaso, destruyó la ciudad pero conservó el Mausoleo cuya belleza lo cautivó. Desgraciadamente, después de los terremotos del siglo XIII, el mausoleo se derrumbó y, a principios del siglo XV, los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, tras apoderarse de la Halicarna, construyeron un castillo en el lugar de la tumba. Hoy en día, el sitio de Halicarnass corresponde a la actual ciudad de Bodrum en Turquía y sólo quedan algunos restos de la espléndida tumba, los más bellos de los cuales se exhiben en el Museo Británico de Londres.

El trabajo de los arqueólogos

Sin embargo, podemos conocer el aspecto del Mausoleo de Halicarnaso gracias a los testimonios de antiguos autores y al trabajo de arqueólogos como Charles T. Newton. Así, el Mausoleo de Halicarnaso se encontraba en el centro de una vasta explanada pavimentada. La tumba de Mausole, de forma rectangular, de unos 30 metros de largo por 35 de ancho, tenía una altura aproximada de 50 metros y constaba de tres elementos: un zócalo donde se ubicaba la cámara funeraria, un templo con treinta y seis columnas ricamente decoradas y, por último, un tejado en forma de pirámide en el que se asentaban Mausole y Artemisa sobre una cuadriga de mármol. Apareciendo como un resumen del arte egipcio, griego y persa, el Mausoleo de Halicarnaso sorprende al mundo antiguo con sus dimensiones colosales, hasta el punto de que, más tarde, cualquier tumba que imitara la del Mausoleo sería llamada mausoleo. Además, para imaginar cómo sería el Mausoleo de Halicarnass, es posible visitar otros monumentos funerarios que se inspiraron en él, como el Mausoleo de Mylasa, también en Turquía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *