Las propiedades terapéuticas de los tés de hierbas

Los tés de hierbas se consumen por placer pero también por sus propiedades terapéuticas. Cuando buscamos propiedades medicinales, hablamos de fitoterapia. Las plantas medicinales contienen muchos ingredientes activos con efectos reconocidos en el cuerpo. Aunque no todas las plantas herbales utilizadas en la medicina herbal son seguras, las que generalmente se usan en infusiones presentan poco riesgo. Sin embargo, sus efectos no deben descuidarse y consumirse con moderación.

Cada una de estas propiedades tiene un nombre específico que hemos enumerado a continuación. Esto permite elegir las plantas según el objetivo deseado (mejor sueño, mejor digestión, etc….), evitando al mismo tiempo mezclar plantas con efectos antagónicos: sería contraproducente tomar al mismo tiempo una planta tónica y el otro sedante.

Glosario de los efectos del té de hierbas

  • Astringente: que tensa y reafirma los tejidos (nogal, roble, zarza…).
  • Balsámico: calma la inflamación y la irritación, especialmente la irritación respiratoria.
  • Carminativo: que absorbe los gases de la fermentación intestinal (comino, hinojo, manzanilla, menta, anís….).
  • Depurativo: que purifica el cuerpo (abedul, pensamiento salvaje, salvia, ortiga…)
  • Diurético: que activa la eliminación de la orina (cola de caballo, baya del saúco, perifollo….)
  • Expectorante: que provoca la expulsión de las secreciones pulmonares (onagra, pino, tomillo, serpiente…).
  • Emanagogo: planta que estimula el flujo sanguíneo al útero, las infusiones son útiles para un ciclo menstrual más regular.
  • Febrífugo: que combate la fiebre (ajo, manzanilla romana, tilo…)
  • Galactogénico: promueve y aumenta la secreción de leche.
  • Pectoral: planta eficaz contra la tos y la inflamación de las vías respiratorias (onagra, violeta, hinojo, anís, pino…).
  • Tónico: estimula el cuerpo y devuelve la energía
  • Sedante: reduce la ansiedad y facilita el sueño
  • Espasmolítico: que combate los espasmos musculares.

Métodos de preparación

# La infusión consiste en verter agua hirviendo sobre la planta y dejarla infusionar de 5 a 10 minutos.

Otro método para aprovechar al máximo los ingredientes activos de las plantas es dejar que el té se infunda hasta que se enfríe y luego calentarlo ligeramente.

# La decocción consiste en hervir la planta en agua durante 5 a 30 minutos. El método se reserva para las raíces y las hojas duras y gruesas.

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