El filtro de partículas en los automóviles (PEF): una cuestión de eficacia

El filtro de partículas (PEF) se utiliza como filtro anticontaminación para el automóvil. Se utiliza para bloquear las partículas finas, cancerígenas para los seres humanos, presentes en la salida de los gases de escape. Estas partículas están formadas por una capa de hollín, y luego principalmente de carbono. Un filtro se compone de lo que se llama un «panal de abeja» que tiene por objeto pasar los gases a través de los únicos orificios disponibles para detener estas partículas malas.

Funcionamiento del filtro de partículas

Principio del PAF

Su funcionamiento se realiza en dos fases, filtración y regeneración.
La primera fase consiste en retener las partículas de carbono y luego almacenarlas dentro del filtro. La acumulación de partículas desarrolla un espesor considerable de hollín en las paredes. Si al principio obtenemos una excelente filtración, hay una desventaja, cuando esta capa de hollín es demasiado importante: obtenemos una mala salida de gases de escape. Esto conduce a una pérdida de tono por parte del motor y, posiblemente, a un mal funcionamiento más grave. Así que hay una limpieza también llamada regeneración. Esta segunda fase consiste en quemar el espesor del hollín aumentando la temperatura de los gases de escape que llegan al filtro. En los vehículos modernos, es fácil controlar el volumen de gasóleo inyectado en el motor y el período de inyección.

Hay tres etapas, pre-inyección, inyección principal y post-inyección. De estos tres pasos, el que promueve la regeneración del filtro es la post-inyección. Este proceso consiste en sobrealimentar deliberadamente el motor con gasóleo para que el combustible no quemado acabe en el catalizador y se encienda allí. Con ello se pretende aumentar la temperatura de los gases de escape mucho más de lo normal, para eliminar el hollín y las partículas persistentes, gracias a su oxidación. Existe una categoría de filtros de partículas, para los que debe añadirse al gasóleo un producto a base de cerina al repostar. Como resultado, la temperatura de combustión de las partículas disminuye, facilitando su limpieza (regeneración).

La eficacia del PAF

El APF tiene una eficacia del 95 al 99%. Un vehículo equipado con un F.A.P. es treinta veces menos contaminante que un coche de 1993. Sin embargo, la eficiencia en frío es dudosa, ya que el filtro necesita una cierta temperatura para el paso de regeneración. Si esto no se consigue, como puede ocurrir en viajes cortos, el filtro no se regenera y pierde su eficiencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *