El caballo bretón del carruaje

El caballo bretón es una raza de caballos de tiro, que, como su nombre indica, es autóctona y más aún: característica de Bretaña, en el noroeste de Francia. La cuestión de la llegada de esta raza de caballos a las tierras de Bretaña sigue siendo objeto de debate, pero en general se cree que sus antepasados lejanos son caballos que emigraron de Asia a Bretaña hace más de 4000 años.

Hoy en día, gracias a la evolución, a los numerosos mestizajes del siglo XIX y a los trabajos de selección, el caballo bretón es una raza robusta y simbólica para toda una región.

La morfología del bretón

En efecto, el caballo bretón es un animal particularmente fuerte, siendo uno de los principales caballos de tiro criados en Francia. Así, aunque sigue siendo característico de Bretaña, se encuentra en toda Francia y en los países vecinos.

Con unas dimensiones de 1,80 metros por 800 kilos, se caracteriza por su gran masa y su musculatura desarrollada, especialmente en los muslos y los hombros. Su cuello, más bien corto, es también musculoso. La espalda también es fuerte y robusta y descansa sobre unas piernas más bien cortas pero musculosas, aunque las rodillas bajas a veces le dan una marcha un tanto floja. La cabeza del caballo bretón es más bien cuadrada y se caracteriza por sus orejas cortas y móviles y su aspecto expresivo.

Por último, el vestido del animal bretón es generalmente castaño o rubio, pero sigue siendo habitual encontrar laurel o gris.

El hombre y el caballo

Se sabe que el animal es muy trabajador y tranquilo. Su resistencia permite que sea utilizado para muchas tareas, por lo que los más ligeros pueden ser utilizados para montar a caballo o para tareas de tiro ligero, mientras que los más fuertes son capaces de tracción pesada y son útiles para la agricultura. Sin embargo, su principal tarea hoy en día es en el sector del ocio. Por lo tanto, se utiliza como un coche de recreo, un caballo para paseos, montado o enjaezado, puede ser utilizado para paseos en carruajes tirados por caballos, u otros. Y sobre todo, ¡es la mascota de los bretones!

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