El Anfiteatro de las 3 Galias (Su historia)

El anfiteatro 3 Gaules, situado en Lyon, es una joya arquitectónica de la época galorromana, un monumento cuyos restos merecen ser visitados por todos los amantes de la historia antigua.

Probablemente construido en el año 19 d.C., bajo el reinado de Tiberio, el anfiteatro de los 3 galos fue erigido cerca de la colina de la Croix-Rousse. Una inscripción encontrada en uno de los bloques del anfiteatro también revela que la construcción del monumento fue financiada por una antigua familia aristocrática gala de los santos. Además, las mismas inscripciones destacan la vinculación del Anfiteatro de los Tres Galos al santuario que celebra el culto imperial.

En efecto, en el año 12 de nuestra era, Augusto, para favorecer la adhesión de los provinciales a la dominación y a la moral romana, decidió establecer en Lyon (Lugdunum en aquella época) un altar dedicado a Roma y a Augusto. Cada año, los delegados de las sesenta ciudades de los Tres Galos se reunían allí para celebrar el culto a la Divinidad Romana a la que se asocia Augusto. Así, el anfiteatro de los Tres Galos, que en ese momento contaba con 1800 asientos, albergaba juegos cuyo espectáculo estaba reservado para los delegados que venían a celebrar el culto imperial.

Anfiteatro de las 3 Galias:

imagen fuente: http://www.patrimoine-lyon.org

En el momento siguiente, debido a los espectáculos ofrecidos sólo a los delegados, el anfiteatro de Trois Gaules tenía unas dimensiones exteriores modestas (81 metros por 60 metros) en comparación con las del anfiteatro de Nîmes (133 metros por 101 metros). Sin embargo, durante el reinado de Adriano en el siglo II, el anfiteatro de Trois Gaules sufrió algunos cambios importantes gracias a la iniciativa del procurador de la región de Lyon, C. Julius Celse, que hizo construir un sistema de galerías alrededor del edificio, aumentando así sus dimensiones a 105 metros por 80 metros. A partir de entonces, el anfiteatro contaba con 20.000 asientos y podía albergar no sólo a la élite de los delegados, sino también a los habitantes de Lyon y sus alrededores, convirtiéndose así en uno de los centros de ocio más famosos de la Galia Romana. Sin embargo, el anfiteatro de los Tres Galos fue también escenario de trágicos acontecimientos como el martirio de Sainte Blandine en 177.

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