Disortografía: definición y tratamiento

La disortografía es una discapacidad de aprendizaje, que se define por un problema significativo y duradero de asimilación de las diferentes reglas ortográficas. La escritura de un individuo con disortografía se altera significativamente, ya sea que sea dictada o espontánea. Por lo tanto, varios elementos se ven perturbados, y esto en proporciones que pueden variar de una persona a otra.

¿Cómo detectarlo?

En primer lugar, la conversión fonográfica, es decir, la transición de un lenguaje fonético a la escritura, está experimentando grandes problemas.

Aparte de esta disfunción, los principales síntomas asociados con la disortografía son relativamente numerosos. Pueden revelar un ritmo de escritura particularmente lento, un estilo vacilante y una pobreza léxica en los textos. Estos mismos textos están generalmente llenos de errores ortográficos, gramaticales y sintácticos. No es raro encontrar en la escritura de un individuo afectado por divisiones de palabras de disorthographia (algunas de las cuales pueden estar soldadas o divididas) o sílabas aleatorias. Estos elementos también se pasan por alto regularmente en la construcción de las oraciones.

Además, la disortografía impide la correcta división de los componentes de la oración. La aplicación de reglas ortográficas básicas (reglas de uso como la puntuación o el uso de mayúsculas), y reglas de acuerdo gramatical (conjugación, uso del plural) también caracterizan esta patología.

Algunas de estas características también están presentes en las personas disléxicas. Aunque la disortographia y la dislexia suelen estar relacionadas (el primer trastorno suele seguir al segundo), estos dos fenómenos no son necesariamente inseparables. Existen dos tipos de disortografía:

  • El primero es un defecto de desarrollo, presente desde una edad temprana.
  • La segunda es «adquirida», y sigue a una lesión nerviosa. A veces se le llama «agrafía».

Tratamiento de la disortografía

Para tratar la disortografía, el uso de un terapeuta del habla puede ser beneficioso. A razón de una o dos sesiones por semana durante un período de tres meses, es posible volver a aprender a escribir. Esta terapia consiste en encontrar formas de empezar de nuevo sobre una nueva base en todas las áreas: ortografía, gramática de conjugación. Si los trastornos persisten, puede ser necesario consultar a un neuropsicólogo o psicoterapeuta.

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