Bioplásticos: química verde

El plástico se fabrica tradicionalmente a partir del aceite. En respuesta al desarrollo sostenible, los fabricantes de productos químicos han desarrollado nuevos plásticos biodegradables basados en recursos vegetales o animales renovables: los bioplásticos.
Sin embargo, el término bioplástico también incluye los plásticos biodegradables de origen fósil, como el petróleo, que pueden crear confusión.

Estos nuevos materiales se crean en su mayoría a partir de plantas y, en particular, de maíz (que esperamos que no contenga OMG), pero otros cereales, tubérculos y plantas azucareras también ofrecen perspectivas de producción y se utilizarán en función de las propiedades físico-químicas deseadas de los plásticos: transparencia, elasticidad y reactividad.

Contaminación por bolsas de plástico

Se espera que el mercado de los bioplásticos crezca considerablemente en los próximos años y debería estar presente en todas partes de nuestra vida diaria: envases, coches, bolsas. Deben ofrecer una solución aceptable a los problemas de contaminación causados por los envases de plástico tradicionales que no son biodegradables.

De hecho, el futuro está en los bioplásticos, pero no en cualquier tipo. La mayoría de los bioplásticos de origen vegetal se basan en cultivos alimentarios como el maíz, el trigo, la colza, etc…. y provocan desconfianza en los consumidores. Es necesaria una comparación en relación con la producción de biocarburantes de primera generación. Una observación es que estos biocombustibles basados en la alimentación han generado enormes daños geopolíticos y ambientales. ¿No estamos renovando estos experimentos con bioplásticos de primera generación? Y sin embargo, los nuevos bioplásticos, derivados de la biomasa, no utilizan cultivos alimentarios, no ocupan tierras agrícolas, no contienen aditivos tóxicos ni aditivos de origen fósil. Un ejemplo: Biomiscanthus(r), que supone un verdadero avance tecnológico y se convierte en el bioplástico ecológico de referencia. Está en el mercado desde 2012. A sus innovaciones a favor del medio ambiente, eleva un cerrojo que prima sobre el respeto a la ecología y a nuestro medio ambiente, una viabilidad económica. Desde el momento en que se comercializa, sus precios son casi similares a los del PET o a los de determinados plásticos tradicionales. Dado el aumento estructural e irreversible del precio del petróleo y sus derivados, se espera que las pequeñas diferencias restantes desaparezcan rápidamente. Sí, tiene razón al decir en su artículo que la última generación de bioplásticos va por buen camino y reducirá nuestros problemas de contaminación generados por los envases de plástico tradicionales que no son biodegradables ni compostables.

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